miércoles, 29 de diciembre de 2010

Santa Claus Vs. Reyes Magos, muy buena esta para los Dominicanos

Santa Claus Vs. Reyes Magos


Por Orlando Holguín

En los años 80, vivimos avances muy significativos, de ahí que esa década nos haya marcado en tantos aspectos. Fue la época en que llegó el DDD, el famoso Marcado Directo a Distancia, que permite que uno llamara directo sin tener que recurrir a un operador. Pero si hubo un aspecto que marcó la vida del dominicano, fue la llegada de la televisión por cable (1982), lujo que sólo las clases media, media alta y alta podían darse.
Hoy día el cable es más popular y vemos cómo algunos hogares, donde las precariedades están a flor de piel, tienen el servicio de televisión por cable. En el caso nuestro, el cable ha sido uno de los elementos que más ha incidido en lo que los sociólogos llaman transculturización, que no es más que la difusión, la filtración y si se quiere, la invasión de rasgos y hábitos de un grupo social a otro, claro, existiendo entre estos una muy visible diferencia de avance o evolución.
En el caso de la televisión por cable, muchos incluso especulan que es la forma de los gringos penetrar a nuestros países para marcarnos las pautas a seguir. Yo agrego que quizás algunos, con inclinaciones izquierdistas arraigadas, podrían opinar que es una invasión pacífica, la cual busca moldearnos, haciéndonos aceptar la exportación de la cultura gringa a través de un medio de masa, sabrá Dios con qué fines. Mientras tanto, dejamos todo eso en pura especulación.
Lo que es difícil negar es que la llegada de la televisión por cable, cuando aún no existía el internet para consumo general, ni la computadora personal estaba al alcance de todos, comenzó a calentar los motores para la invasión “de modelos importados que no son la solución”, como reza la popular salsa de Rubén Blades, “Plástico”. Ya vemos cómo muchos dominicanos celebran Halloween, cuando es muy difícil que usted vea a un gringo vestido de roba la gallina o de se me muere Rebeca, aunque vengan y disfruten de nuestros carnavales.
Ni hablar que hay gente cenando con pavo el Día de Acción de Gracias, Thanksgiving, incluso cuando muchos lo pronuncian “san guivin”, quizás creyendo que se trata de un santo norteamericano, pero que tampoco saben de dónde o por qué carajo viene la celebración. Ni hablar que los colegios bilingües dan mayor preponderancia a esas celebraciones, aunque la mayoría de sus estudiantes sean indios criollos, muchos de los cuales han tenido la suerte de nacer en cuna de oro, y otros cuyos padres dieron un palo enganchándose a políticos, y aunque algunos no tuvieron la suerte de pasar de un sexto grado, se dan el lujo de mandar a sus chicos a un colegio bilingüe con los cuartos de nosotros, pues ni ganando 200 mil pesos mensuales se hace fácil inscribir a los herederos de los problemas en uno de esos colegios, donde usted entra, respira y le dicen: “Son 500 dólares, acaba usted de consumir el aire de nuestro plantel”.
Pero aquí viene la parte donde a mí, particularmente, me afecta el asunto. Existen niños cercanos a los míos cuyos padres, desde que sus retoños eran pequeñitos, comenzaron a regalarles el día 24 a amanecer 25, que es cuando Santa les deja a los niños gringos, y los míos observando. A esto se suman algunos vecinos que también han adoptado el modelo importando. Desde hace algún tiempo, mis hijos me preguntan por qué Santa les deja a los primitos, a algunos vecinitos y a ellos no y hasta sus cartitas le han dirigido.
He tenido que explicarles que Santa es gringo y que los Reyes Magos son criollos, lo cual no es una salida salomónica, pues los Reyes Magos, en enero también se manifiestan con los niños a los cuales ya Santa les dejó juguetes en diciembre. Relación del cable con esta situación: deben existir unas 500 películas de Santa Claus, y pasan por los menos 250 en estos días navideños.
En fin, la inocencia de los niños es lo más tierno que pueda existir, siempre y cuando los padres “mojigangosos” no la dañemos copiando las vainas de otros países. Mientras tanto, sigo pensando que el dominicano es uno de los seres más comparones, más copiones y menos originales del planeta. Ah, y que conste, que quien subscribe vio muy pocos juguetes el día de Reyes, y hasta la misma Vieja Belén, que era el consuelo de los niños pobres, me dio bola negra y no me dejó ni siquiera un “Sisí” o un “Embeleco”. (El que no sepa, que investigue de qué se trata en ambos casos).
Mucho menos escuché hablar que Santa Claus dejaba juguetes en diciembre, y sólo en los temas musicales escuché hablar del homólogo de Santa Claus: Papá Noel, también conocido en otras culturas como San Nicolás.

www.bonaisima.com PARA VER MAS!

No hay comentarios.: