miércoles, 11 de mayo de 2011

El hombre cuernú inventa mas que diablo,y mas el Dominicano

El hombre infiel inventa más que el diablo
Por Víctor Reyes

El hombre cuando es infiel sufre, y quiero que sepan, que no es mi caso, porque yo nunca he sido infiel ni lo volveré a ser.
El infiel tiene estar inventándose una cosa nueva cada día, y si no tienes el don de la creatividad, puedes quedar descubierto al instante.
Me cuentan algunos amigos que han tenido la habilidad de "jugar dos bases", que  para que no le hagan "doble play", han tenido que ingeniársela.
Hay hombres que han despertado en la mañana en una cabaña, y para "enfriarse" en su casa, le pagan a un "tráfico" para que éste lo lleve a la puerta de su casa y lo insulte diciéndole: "La próxima vez que te agarre sin licencia, en vez de un día, te vamos a trancar una semana".
Me cuenta un amigo de esos, que cuando el va de tiendas se compra dos camisas de las mismas, dos pantalones de los mismos, etc. Y esto lo hace, porque si sale de su casa con una ropa, y se cambia donde la querida, se pone una limpia del mismo color y la moda igual a la que salió de su casa.
Le regalan a sus amantes el mismo perfume que usa la esposa, así cuando ella lo huela va a oler a ella misma.
Le compran los mismos accesorios, así, si a la querida se le queda un arete, la esposa no sospecha, porque ella tiene uno de esos.
Pero lo que me paso a mí un día no tiene madre. Yo salí con una amiga, y dí una vueltecita con ella en el carro. Mas luego la llevé a su hogar, y pasé por la casa de la que era mi novia en ese entonces.
La monto en mi carro, nos estacionamos en un parqueo  de esos oscuros, pero a los quince minutos veo un zapato femenino que me puso nervioso, pues recordé que hace poco había estado con una amiga en el carro, y como las mujeres son bellacas, vi que ella había dejado su zapato a propósito para que  mi novia se diera cuenta de la existencia de ella.
Raudo y veloz empecé a besar a mi novia, aproveche que ella cerro los ojos con aquel beso apasionado, cogi el zapato sin que mi novia se diera cuenta y lo bote.
Después de eso, los nervios no me dieron para más. Llevé a la novia a su casa, pero a la hora de desmontarse del carro, la veo que se pone a buscar debajo del asiento del carro. Le pregunto qué busca, y me dice, que si yo  no he visto un zapato que ella se quito al montarse a mi carro.
Cerré los ojos y me dije ¡trágame tierra!

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