miércoles, 6 de julio de 2011

Porque solo los gays ,hace sus desfiles?

La marcha de los “derechos”, infieles y promiscuos
Por Orlando Holguín

Los que sexualmente somos “derechos”, es decir hombres y mujeres que sólo tenemos relaciones con uno del sexo opuesto; los que son promiscuos, los chifludos, los infieles, también deberíamos preparar nuestra marcha. ¿Se imaginan ustedes si los hombres infieles marcharan por el Malecón, el escándalo que se armaría?

Pero mucho más escandaloso sería que las mujeres infieles, casadas o que sean novias (un 40%, según estudios, y cuidado si esto ya está 51-49, 52-48 ó 55-45, para ser un poco más conservador), se fueran al Malecón a mostrar al mundo que ellas también tienen derecho a tener relaciones extramatrimoniales o a pegarles cuernos a sus compañeros.

El famoso Desfile del Orgullo Gay se celebró en Santo Domingo una vez más. Es un acto muy pintoresco y hasta gracioso, donde no están todos los que son, pero sí son todos los que están, por aquello de que muchas personas, si ese día se ven obligadas a transitar por la zona, son capaces de dar la vuelta por la Avenida Quinto Centenario, o por la Avenida J. F. Kennedy, con tal de que no las vean por esos alrededores. Es a lo que muchos llaman ser homofóbico. Qusiéramos saber cómo llamarían a los que rechacen la infidelidad y promiscuidad en todas sus manifestaciones, incluyendo los desfiles.

Según estudios realizados, el hombre, es decir, el macho de la especie humana, trae el gen de la infidelidad consigo, y no estamos inventando. El gen se llama el alelo 334. Ah cosa de la vida, alelo en español podría venir de “alelao”, y es en lo que se convierten los hombres a los que las mujeres les pegan cuernos con uno solo: el barrio.


Ahora bien, habría que determinar cómo se llama el gen de las mujeres, pues en el juego de la infidelidad las mujeres están abajo en el marcador con muy poca desventaja, pero tienen las bases llenas sin outs.
Estoy seguro que inmediatamente los infieles y promiscuos (que tienen sexo con una persona del sexo opuesto) marchen, les caerían encima, y los mismos homosexuales dirían: “¡Mírenlos ahí, ellos también son pecadores!”.

Hemos escrito varios artículos hablando sobre la homosexualidad, pero no para criticarla como la desviación que consideramos que es, sino más bien para oponernos a la propagación y difusión de situaciones que riñen con las buenas costumbres, lo hemos hecho para contradecir el que na’ e’ na’ y to’ e’ to’ en materia sexual, cuando es sabido que, por naturaleza humana, las reglas están bien establecidas: un hombre para una mujer y viceversa, y para procrear. Lo que sucede es que la sexualidad en el ser humano es inevitable e irremediablemente muy placentera.


Hemos hablado de los nuevos “padres”: los Riky Martin y su pareja, los Elton John y su pareja, y de la “guayaba” que nos quieren meter de que está bien que dos personas del mismo sexo se casen. En cada uno de los escritos hemos dicho esto que vamos a repetir: no nos oponemos a la homosexualidad, pues cada quien hace con su cu...erpo lo que le dé la gana, y hay casos comprobados en los cuales se argumenta que la homosexualidad podría ser un defecto de fábrica, pero no estamos de acuerdo con el giro que han tomado las cosas en las últimas dos décadas.

Ahora bien, así como los gays , con sus desfiles reclaman sus derechos con letretros y pancartas, ¿cuáles serían los letreros que mostrarían los infieles, y promiscuos, sean casados o solteros?.


Imagínemos el escenario del Malecón, con todos esos seres infieles, cuerneros de todas las clases y edades, proclamando que ser infiel está bien y que lo que deberían hacer es legalizar la bigamia, la trigamia y la “cuadrugamia”, por no decir la poligamia.

Primero vamos con los letreros y pancartas de los hombres infieles. Se nos ocurre que se leería lo siguiente:

“Hay muchas otras solas”
“Es la única forma de soportar el matrimonio”
“No es nuestra culpa, es de un gen”.
“Necesitaba un escape”
“Ella, la pobre, estaba muy solita”
“Mi mujer es muda en la cama”
“Respeten nuestros derechos”
“La querida es el equilibrio”
“A mi mujer no le gusta el sexo verbal, perdón, oral”
“Necesitaba una vagamunda en mi vida”
“Mi mujer no sabe freír un plátano”

Ahora vamos con los letreros y pancartas que mostrarían las mujeres infieles.

“Nosotras también tenemos derecho”
“A mí marido que se quite un virao”
“Ellos queridas, y nosotros queridos”
“Mi marido es un flojo”
“A mi marido no le gusta m... mimarme”.
“Él nos mantiene a los dos”
“Necesitaba un muffler, digo un escape”
“Ya está bueno de aguantar vainas”
“Somo esposas, pero no pendejas”
“El me tenía abandonada”
“Él no me da chulerías”
“A mí hay que atenderme todos los días”
“Ya no seré más La Esclava Isaura”
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