jueves, 4 de agosto de 2011

El Dominicano y los perros de raza



El Dominicano y los perros de raza

Por Orlando Holguín

Antes, en cualquier casa de un sector de clase media, existía un perrito cualquiera y en las grandes residencias de la clase high-high (alta-alta) uno podía ver a través de las rejas algunos ejemplares que eran escasos de encontrar. Estamos de acuerdo que las mascotas son importantes en la la vida de los seres humanos. Incluso los estudiosos de la conducta han determinado que un perrito podría ayudar mucho  a los niños en su comportamiento, y quien sabe si hasta en su desarrollo intelectual.

Ahora bien, de una tiempo a esta parte a muchos dominicanos se les desarrollado un deseo de tener perros de raza. Por eso, ya hay casi tantos médicos veterinarios como tradicionales. (Estamos exagerando). Lo bueno es cuando la familia viene de abajo, de la malaria, de la clase agolpiá y de pronto se ve con cuartos. Enseguida se hacen de un rottweiler, aunque el nuevo rico no sepa ni pronunciar bien el nombre y mucho menos escribirlo, pues hasta yo para ponerlo en este artículo tuve que buscar el nombre correcto para no cometer errores. Entonces, el nuevo rico (político, empresario que se hace al vapor, o de los que trafican con aquello) adquieren el animal, ya sea un san bernardo, un yorkshire terrier, un pekinés, un pastor alemán, un pastor belga, un pastor inglés, un boxer o un pointer, y no dude usted que pongan al perro a estudiar español para comunicarse con él.

El perro del dominicano por naturaleza debería ser el viralata, pues es criollo, come de todo y es capaz de matarse por aquel que un día le dejó caer los huesos de un pica pollo. El viralata debe ser declarado el perro nacional. Los demás son modelos importados. Qué hace un jodío con un mastín napolitano,  cuando ni siquiera sabía que había una ciudad que se llama Nápoles en Italia, hasta que se enganchó en un tour y vino de allí hablando ñeca de que La Torre de Pizza es impresionante? Hay quienes tienen un bulldog francés, cuando la única vez que habían escuchado algo parecido, fue cuando alguien, acortando el término de la máquina llamada bulldozer, dijo "buldó".

Y hay que ver lo que cuesta mantener un perro de esos. Algunos llevan el suyo al  médico hasta porque tiene la mirada deprimida, porque tiene estrés o debido a que no está jugando con los niños como lo hacía antes. No embrome, ombe. Ni hablar de que algunos sacan al perro a pasear y le bajan el vidrio para que el animal vaya mirando la ciudad. Hay quienes visten al perro, y son capaces de mandarle a hacer la ropa por encargo a Oscar de la Renta. Ni hablar de la alimentación. Personas que nunca vieron un filete ni de pechuga de gallina criolla, alimentan al animal con una dieta balanceada, cuando hace apenas algunos años ellos chupaban los huesitos del pollo el día que aparecía. "Sí, el doberman de mi casa es alimentado con pechuga de pavo importada".

Ni hablar que algunos le sacan visa al galgo. Y hay que oír a algunos diciendo:  "Hoy tuve un día ajetreado, pues tuve que ir a la lavandería a buscar la ropa de Little Black". (En español, cojoyo, vendría siendo Negrito). 

Y cuando se juntan algunas familias que tienen perros de raza, si usted está ahí y sólo conoce el viralata, se jodió, pues va a escuchar una soberbia y aburrida cátedra sobre los suntuosos canes. "Sí, yo tengo un beagle, pero eso es un amor". "Ay, mi bullterrier tiene un peluquero encantador". "Mi chow chow sufrió mucho en ese viaje a Nueva York". "Desde que tuve mi dogo de burdeos, para mí no existe otro perro". Mi maltés hace la caca suavecita". "Ayer estuve haciéndole todos los análisis a mi mastín de pirineo". "Mi golden retriever no estaba haciendo la digestión a tiempo, pero me recomendaron un gastroenterologo canino que es una eminencia". "Prohibí a mi vecino Alfred que vaya a mi casa, pues mi setter irlandees se ponía nervioso cuando lo veía". Señores,  hay que oír  cosas.

Pero las cosas de la vida, hasta en los perros existen las llamadas putas. No hay peor tragedia para una familia que cuando la perra se le escapa y se va de juelga por par de días con un perro viralata. Un perro que le dio una muela y le dijo: "Sal de ahí, para que te des cuenta que el perro ese que te ponen es un flojote". La perra viene feliz, porque conoció un perro tiguere, que la enseñó a quedarse "pegá", le dio el famoso golpe del perro y le llenó el tanque de perritos. Los dueños de la perra no tienen más que aceptar el cruce de cocker spaniel con viratala. 

Pero lo más ridículo de todo, y que nadie se sienta aludido, es ver a un hombre, macho varón, hecho y derecho con un perrito pequinés, un chihuahua o un salchicha pa' ariba y pa' bajo. No sea usted pendejo. Pónganse a fabricar muchachos, que es una de las más divinas actividades.
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