miércoles, 17 de octubre de 2012

Agáchate boutique

“Agáchate boutique”
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Alicia Estévez
alicia.estevez@listindiario.com
Durante mucho tiempo estuve convencida de que a los “mercados de pulgas”, improvisados en las calles y donde se vende de todo, solo acudían clientes de muy bajo nivel adquisitivo.
La idea me vendría, supongo, por el hecho de que los dominicanos somos muy presumidos. Actitud que, incluso, llama la atención. Una conocida de origen belga me comentó su asombro porque aquí la gente se sentía orgullosa de alardear sobre lo mucho que le había costado un vestido o unos zapatos. Mientras en su país, según me dijo, cuando te piropean alguna pieza que llevas puesta, el buen gusto está en confesar “lo barata” que te salió. Nuestra cultura es otra. Recuerden aquel famoso merengue de la orquesta de Dioni Fernández que decía “Tengo un traje de Yves Saint Laurent. Un perfume de Paco Rabanne. Seis corbatas diseño Cardin, como toda la gente”.
Pues la ostentación de una marca de diseñador es parte del mostrar el costo de lo que llevas puesto. Me he preguntado si toda esta presunción de marcas la hemos ido adquiriendo de otras sociedades o ha sido “made in RD”.
Porque fue precisamente una extranjera, esta vez chilena, la que me “enseñó” que en los mercados de pulgas todos podemos comprar. A esta chica le comenté una vez que llevaba un cinturón muy lindo.
Me preguntó “¿Cuánto crees que me costó?” Le dije una cifra cualquiera y ella corrigió: “Me costó diez pesos”. Cuando quise saber dónde había obtenido esa ganga, me confió que en las pulgas. Un poco para justificarse, pues era una mujer de mucho “glamour”, evocó que su madre le decía que lo que importaba no era la ropa sino quién se la ponía.
Esa filosofía parece que ha ido calando en algunos sectores de nosotros, los dominicanos comparones. Pues amigas, y hasta parientes, se dan ahora sus paseítos por las pulgas, en la Capital y el interior del país. Estos negocios se han extendido por el territorio nacional y ya no me sorprende saber que una blusa linda o un vestido fueron adquiridos en “agáchate Boutique”, como algunos le llaman en tono jocoso. El nombre le viene debido a que hay que abajarse para tomar la pieza del suelo.
Esto no es muy “elegante, pero los aprietos económicos hacen que la gente se las ingenie para mantener las apariencias.
Conozco a alguien que baja la voz para confesar que el “tire” que lleva puesto es de agáchate boutique. Pero otras no lo admiten ni muertas, juran que compraron en una plaza comercial o hasta en el extranjero. Aunque, de vez en cuando, una niña mete la pata y las cosas salen mal. Le paso a una madre que vistió su retoño primorosamente. La niña entró a una sala llena de gente que la halagaron por lo bella que estaba, entonces ella proclamó con la honestidad de su inocencia: “Es de agáchate boutique”. Espero haber suavizado el trago amargo de tantas noticias horrorosas que hay en estos días.
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