martes, 24 de marzo de 2015

Hablando de que. El mal comio no piensa. Lean esto.

“¡Hola Píndaro!… ¿Sabías que en Mao tengo un tío con una filosofía práctica y única en la vida?… Siempre me ha dicho: ¡El sol saliendo, y el hombre comiendo! … Si el sol salió y el hombre no ha comío, el diablo dice ¡ete e miooo!… pero, si comió, ‘hummm… ¡etenoooo!”. Así recibe a Píndaro su amigo Enriquito. “¡Anjá… No es lo mismo ser un Zacateca que un Nakamatsu!” reacciona rápidamente Píndaro. Tomasito, siempre de ajentao, mete la cuchara y susurra… “¿Qué estará inventando ahora Píndaro?”. “Aquí nos vanagloriamos de ser zacatecas de nuevas ideas…. Las enterramos desde antes de nacer en nosotros…” sigue Píndaro… “Mientras el Japón cuenta con el inventor más importante de los últimos cien años, nosotros seguimos pensando en pajaritos preñaos… Ese japonés… no es un Zacateca… es un Nakamatsu… Es el mayor inventor de que jamás se haya oído y ha sido tan influyente que su mayor invención fue sí mismo. Entre sus inventos descubrimos el disco floppy -en 1952 sustituyó la tarjeta para computadoras, el CD, el DVD, la máquina de fax, el medidor para taxis, el reloj digital, la máquina de karaoke, el CinemaScope, las botas alimentadas por celdas, el sujetador invisible ‘B’ para damas, el motor alimentado por agua, el aire acondicionado más pequeño del mundo, una peluca para defensa propia, una almohada que evita daño a choferes, la versión popular del juego japonés Pachinko, el Naka Paper, el Naka Music, el Naka Vision y el putter musical para jugar golf, entre otros”. “Ese tipo es tan vacano que, a la fecha, ha registrado 3,377 patentes; tres veces más que las 1,093 que registró Thomas Edison. Su gran diferencia con Edison es que murió a los 84, mientras él aún está justo en el medio de su vida. Imagínate, con cinco años inventó el estabilizador para los aviones en vuelo automático. Luego, un dispositivo capaz de devolver 180 grados un misil lanzado hasta su lugar de lanzamiento”. “Diantre –exclama Tomasito- yo oí que, a los 14 años, ese tipo vio a su madre tratando de vaciar salsa de soya de un tonel grande a una botella y cómo se botaba el líquido al hacerlo”. Entonces, Píndaro agrega: “Ahí mismito nació lo que hoy día usamos como bomba para trasvasar combustible. En su trabajo, él tiene una pizarra, papeles por todas partes, su libro Cómo convertirse en un Supermán descansando. Es más, a sus 84 años su vida es realmente intensa. Se esfuerza en perder peso, tener una piel suave y evitar contraer catarro”. “Lo más importante es cómo Nakamatsu produce sus inventos: Se retira a su habitación de descanso… con paredes enchapadas en oro de 24 kilates –porque dice que el oro bloquea las señales de radio y TV porque estas causan daño a su imaginación… En su habitación no hay un solo clavo… él entiende que los clavos ‘reflejan sus pensamientos’. Se sienta en el inodoro… con agua continua… y, luego pasa al cuarto dinámico –que en realidad es un elevador donde escucha la 5ta. Sinfonía de Beethoven…. Más tarde, entra a su piscina y bucea hasta dar al cerebro aquella presión que saque el mayor oxígeno del mismo… Cree que a mayor oxígeno en su cerebro, menos inspiración tendrá para sus inventos”. Y, Tomasito exclama: “¡Y nosotros aquí inventando el misterio del pudín resbaloso!” “Déjate de cuentos –exclama Píndaro- lo que pasa es que el mal comío no piensa… tenemos que alimentarnos bien desde el desayuno y, al mismo tiempo, con una dosis de lectura permanente… Un invento tiene que tener tres ingredientes: Teoría, inspiración y practicidad, y nuestro país debe ponerse una meta en este sentido”.

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